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sábado, 12 de julio de 2014

Investigación docente: ...y la semilla de mostaza Luis Hernández Montalvo




Blanca es una maestra que trabaja en el Bachillerato General Matutino del Benemérito Instituto Normal del Estado de Puebla. Ella es una mujer ensimismada; no participa de los comentarios mordaces que cuestionan el trabajo de los compañeros; sus amistades son contadas y su tiempo en la escuela lo emplea productivamente combinando docencia, e investigación.

Puedo afirmar que recrea uno de los “atributos” de las competencias docentes que define a la maestra: “Reflexiona e investiga sobre la enseñanza y sus procesos de construcción del conocimiento”
.
¿Qué tiene de novedoso que una profesora se dedique a la investigación? Tal vez no tenga nada de extraordinario; sin embargo, ella lo hace por iniciativa propia, sin apoyos institucionales; utiliza de su salario algunos recursos que le permiten el desarrollo de sus actividades; y es más grande su fe y su entereza que ya tiene algunas evidencias en una Institución donde la Investigación es un espacio de simulación; tolerado por directores, funcionarios de la administración y líderes de los sindicatos.

La Doctora Blanca Estela Cortés Barradas se ha propuesto desde hace algunos años hacer el seguimiento de los estudiantes de tercero que egresan de la Institución. Los informes llegan a los directivos, y se envían al archivo muerto; ahora le he convencido de poder compartir con mis lectores sus hallazgos; en ese trayecto del conocimiento que nos permite procesar e interpretar la realidad, dando como resultado nuevos conocimientos para dar respuesta a los problemas detectados en el contexto escolar.

Tal vez el espacio que tengo sea muy reducido; por lo que debo seccionarlo en varias entregas y dar a conocer un trabajo que puede hacer lo que la analogía evangélica dice puede hacer la fe: “del tamaño de la semilla de mostaza” y convocar desde aquí a otros con las mismas inquietudes para integrar un equipo de investigadores en el BINE y tal vez ahí; donde solo desierto había, podamos ver fructificar la semilla de mostaza.

La maestra aplicó 326 cuestionarios a la totalidad de estudiantes de tercero que egresaron en este ciclo escolar. La primera pregunta busca saber la vocación de los egresados con respecto a los estudios de educación superior futuros y estas fueron sus respuestas:

Sesenta y cinco estudiantes dicen que les gustaría hacer una carrera del área de la salud; -Licenciaturas en: Medicina, Enfermería, Estomatología, Ciencias de la Salud, Psicología de la Salud Nutrición Clínica Biomedicina, Fisioterapia- lo que representa el 20% del total de los estudiantes que acaban de egresar del bachillerato.

El segundo bloque de respuestas se inclina por el área de Ciencias Sociales y Humanidades; con 63 estudiantes, lo que equivale a 19.31%.

Solamente nueve estudiantes contestaron que se irían al área de Ingeniería y Ciencias Exactas lo que representa apenas un 3.31%.

En al área Económico –Administrativo, treinta estudiantes contestaron su inclinación por estas disciplinas, lo que representa el 9%. Otra de las áreas que poco llaman el interés de los estudiantes de tercero es el relativo a las Artes en donde apenas 2 estudiantes expresan esta inclinación, por lo que apenas representa un 2%. Luego viene el área de Ciencias Naturales y la Salud en donde solo 7 estudiantes dicen inclinar su vocación por licenciaturas como: Medicina Veterinaria; Biología; Médico Cirujano y Partero; de 326 estudiantes, solo 7 dijo tener vocación, lo que representa el 3%.

 En el área de Ciencias Computacionales 36 estudiantes se inclinan por estudiar Sistemas computacionales –administrativos; lo que representa el 11.04%.

En lo referente al área de Educación; 70 estudiantes expresaron su vocación por licenciaturas como educación preescolar, educación primaria, educación especial, educación física la enseñanza de la biología, la física, la química y la licenciatura en Matemáticas lo que representa el 21.4%.

Treinta  y seis estudiantes, no podrá continuar sus estudios, el 11.04%.

Los resultados de este trabajo se preparan para ser presentados en un evento académico internacional en los próximos días; sin embargo, la Doctora Blanca comparte algunas ideas sobre esta parte de su trabajo de investigación:

“Aunque nuestro Bachillerato no es Pedagógico, aún se sigue optando hacia el área de Educación (probablemente porque atendemos a hijos de profesores, quienes quieren seguir la misma profesión), seguido por el área de la Salud (muy saturada en nuestros días), el área de Ciencias Sociales y Humanidades (siendo Psicología y Derecho, las más escogidas por los alumnos), el área de Ciencias de la Computación, seguido por los estudiantes que no continuarán estudiando, el área Económico-Administrativa, el área de Ingenierías y Cs. Exactas, el área de Ciencias Naturales y finalmente, el área de Artes”.

La encuesta se aplicó a estudiantes de tercero del Bachillerato General Matutino del BINE y se pretendió aplicarla a los estudiantes de los bachilleratos de la Zona Escolar 016; sin embargo, los directores cerraron sus puertas y las autoridades, sin disimular su desagrado por el trabajo, no hicieron nada para ampliar el estudio. Otra fue la actitud de los bachilleratos de origen particular o privado; por lo tanto, el esfuerzo tiene un doble mérito, haberse realizado a pesar de las autoridades que debieran impulsar estas iniciativas.

Otra analogía dice que una golondrina no hace verano; sin embargo, lo anuncia. Ojala esta actitud pueda ser emulada por otros maestros y maestras y poder compartir experiencias y posibilidades de ampliar el espectro de vocaciones por la investigación docente; una larga aspiración de las políticas públicas en la formación de docentes y largamente larvadas en el imaginario de los profesores.

Por ahora solo me queda reconocer públicamente este esfuerzo que como la “fe del tamaño de una semilla de mostaza”; podrán mover montañas del tamaño de los prejuicios burocráticos, entre otros (11-de julio de 2014).


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